Es hora de dar un paso al frente

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Es tiempo de que el béisbol amplíe el uso de los recursos tecnológicos para
apelar algunas sentencias.

David Gale, era un reconocido profesor de filosofía que integraba la
asociación “Death Watch”, cuyo principal propósito era luchar por la
abolición de la pena de muerte en Texas, estado que registra la segunda
mayor cantidad de ejecuciones, según la NAACP.

Una noche asistió a una fiesta y entonces su vida comenzaría a
arruinarse.

Gale sostuvo relaciones con una ex-estudiante de la Universidad donde
laboraba. Esto lo obligaría a rendir cuentas, no sólo a su esposa, sino
a la justicia pues fue acusado de violación. En adelante, perdería su
trabajo, a su familia, a sus amigos y además fue separado de la
organización de Derechos Humanos.

Perdió absolutamente todo menos el apoyo de Constance.

Constance Harrawey, era colega y mejor amiga de David, asumiendo su
cargo dentro de “Death Watch”, una vez que éste fuera aislado de la
institución. La profesora fue diagnosticada con Leucemia y ello serviría
para que ambos se confabularan en preparar un plan maquiavélico que
buscaría probar la imperfección del máximo castigo penal.

Constance decide sacrificarse en un hecho que se creería fue un
asesinato, cuyo principal sospechoso sería David. La intención era que
él fuera acusado de homicidio y sentenciado a la inyección letal.

Setenta y dos horas antes de cumplirse la ejecución, Gale decide
concederle tres entrevistas a la periodista, Bitsey Bloom. Ella sería la
encargada de conseguir las piezas para comprobar la inocencia del
prisionero. Tenía que entregar la prueba que mostrara que Harrawey se
había suicidado.

Pero tres días no bastaron.

La comunicadora consiguió las evidencias pero llegó tarde a La Unidad
de Huntsville. “El ciudadano David Gale fue ejecutado a las 6:18 PM”,
anunciaba el gobernador, al momento que ella recién arribaba al recinto
legal.

Gale, es un personaje ficticio producto de la imaginación del
director de Hollywood Allan Parker, quien nos coloca sobre la mesa lo
que la realidad se encargó de justificar. Ningún sistema es perfecto.

El relato de esta historia busca desarrollar un paralelismo con lo
acontecido con Armando
Galarraga
, el pasado martes, 2 de junio.

El comisionado de la Major League Baseball, Bud Selig, no revertirá
la sentencia que le negó al béisbol, el vigésimo primer juego perfecto
de su historia, y además le arrebató la joya al primer pitcher
venezolano que conquistaba tal gesta.

El máximo ejecutivo de esta disciplina, reconoció que el final del
encuentro “debió ser diferente”, al tiempo que alegó que “el elemento
humano es parte integral de este deporte”. Selig prometió una revisión
completa al cuerpo de umpires que sirve en las mayores y aseguró que el
caso Galarraga, servirá para iniciar el debate con todas las partes, con
la finalidad de ampliar el uso de la repetición instantánea.

Es hora de entrar en el siglo XXI

Desde hace casi dos años, en las Grandes Ligas
permiten utilizar el video como instrumento para evaluar la validez de
un cuadrangular. En el caso que persistan dudas sobre si la esférica
abandonó o no el parque, salió en zona buena o mala o un aficionado
intervino en la jugada, los managers tienen la potestad de solicitar la
apelación a través de las cámaras.

Es tiempo de ir más allá.

Muchos aún mantienen la filosofía conservadora de que el elemento
humano es parte del juego. En cierta forma estoy de acuerdo con ello,
tampoco se trata de abusar de la herramienta. No se pide que se llegue
al extremo de solicitar las apreciaciones sobre las bolas y strikes, ni
que su aplicación sea ilimitada. Todo en su justa medida.

Pero seamos honestos, ya estamos en la segunda década del siglo XXI.
La tecnología está ahí: ¡Usémosla!

Si la repetición puede marcar la diferencia para que un juego sea
recordado por una proeza deportiva, contrario a que permanezca en la
memoria de todos como el encuentro en el que se produjo la peor
sentencia arbitral de la historia, ¿Por qué no aprovecharla?

De existir hoy esa posibilidad, Galarraga estaría en los libros de
récords, y no conservaríamos ese amargo sabor que provocó ese error de
Jim Joyce.

Estamos conscientes que un partido de béisbol puede ser lento, el
promedio de duración de un careo se ubica alrededor de las tres horas,
pero insisto que la idea no busca abusar del recurso. Tal como mencionó
Jerry Crasnick en su columna de ESPN, se puede conceder una
cantidad de consultas a cada club o bien aplicar lo que mencionaba
Fernando Arreaza en su Twitter: Llevar al béisbol la técnica que
utiliza el tenis con el “challenge”.

Esos mecanismos permitirían mantener el orden de los acontecimientos y
abriría la posibilidad de corregir esos pecados que por nuestra
naturaleza se cometen y le pueden costar a una divisa el título de una
Serie Mundial, por ejemplo.

Sino que le pregunten a los Cardenales de San Luis de 1985.

LA FRASE

“El mejor juego para un umpire es aquel en el cual los fans no le
reclaman. Si ellos no te reconocen en la calle, puedes disfrutar tu
cena sabiendo que hiciste un gran trabajo”.

Bill Klem
Umpire miembro del Salón
de la Fama

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